Acción Poética Semanal: Blas de Otero
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Efectivamente, hoy traemos a Blas de Otero, poeta bilbaino de la generación del 50 y su poema tierra, de su poemario "Angel fieramente humano" ¿Por qué un poeta como Otero? muy sencillo, os adelantamos hace un par de días que teníamos una noticia, esta es que desde Spanish Easy estamos preparando un poemario (de ahí que hayamos estado así de calladitos estas semanas) recuperando algunos viejos poemas, actualizando otros, creando nuevos poemas.
También hoy vamos a anailzar el poéma que presentamos , Tierra (lo eterno) en este poema Otero nos presenta algunas cosas bastante interesantes, en la que me quiero centrar es la imagen que nos transmite entre las estrofas tres a cinco: Otero nos trae a la mente a Jorge Manrique y su libro "Coplas por la muerte de su padre" en esta tercera estrofa Otero nos muestra esos recurrentes temas que Manrique plasmará de manera magistral en sus poemas I-XXIV: "Memento mori" (Es que se sabe vivo y mortal) "tempus fugit" (Es que se siente huir) "Vita brevis" (ese rio del tiempo hacia la muerte).
Por otro lado, en la cuarta estrfa, parece que hace un salto mortal y vuelve a recordarnos a Manrique en los poemas XXV-XXXVI ya que nos introduce en la necesidad del hombre de trabsecnder a la propia vida mortal, la búsqueda de lo inmortal a través de sus obras, de su vida (Seguir siguiendo, subir a contramuerte) al igual que Manrique lo hace con su padre, convirtiendolo en algo "eterno" siendo (como bien nos dice Otero) en el sueño de los vivos.
Por último, el paralelismo usado en "Pero la muerte, desde dentro,... "y esos tres verbos ve, vela, mata, que no son causales, sino que casí parecen hacer referencia a aquella famosa frase atribuida a Julio Cesar, Veni, vidi, vinci, aliterando estos verbos y dándole personalidad a la muerte, un énte corpóreo que vive dentro de nosotros y que espera al acecho (nos ve, nos vela y nos mata).
Espero que disfrutéis del poema y en próximas ocasiones seguiremos hablando y analizando algo más de poesía.
Un mundo como un árbol desgajado. Una generación desarraigada. Unos hombres sin más destino que apuntalar las ruinas.
Romper el mar en el mar, como un himen inmenso, mecen los árboles el silencio verde, las estrellas crepitan, yo las oigo.
Sólo el hombre está solo. Es que se sabe vivo y mortal. Es que se siente huir —ese río del tiempo hacia la muerte—.
Es que quiere quedar. Seguir siguiendo, subir, a contramuerte, hasta lo eterno. Le da miedo mirar. Cierra los ojos para dormir el sueño de los vivos.
Pero la muerte, desde dentro, ve. Pero la muerte, desde dentro, vela. Pero la muerte, desde dentro, mata.
...El mar —la mar—, como un himen inmenso, los árboles moviendo el verde aire, la nieve en llamas de la luz en vilo...